lunes, 6 de abril de 2015

MOMENTO DE PONER ORDEN EN MI VIDA...

Sé que estoy desaparecida desde hace meses pero a veces la vida nos da sorpresas desagradables y no tenemos otro remedio que aguantar el temporal, cruzar los dedos, y esperar a que pase, si pasa.

Pocos días antes de Navidades nos dieron la noticia de que mi padre tenía cáncer, y que justo en esos días le harían una intervención...así empezaron los días que se suponían de celebración y que obviamente, en nuestro caso no lo fueron. La intervención fue los primeros días de enero y tuvo tan mala suerte que por un error médico que reconocieron tiempo después, mi padre tuvo una infección que se le extendió a la sangre, con fiebres altísimas, delirios y muchísimo dolor. Casi tres meses en el hospital ingresado, en mi caso, días de comer poco, irme corriendo de la oficina al hospital, del hospital a la oficina, e intentando escaparme un ratito cuando podía a hacer algo de deporte y despejarme, aunque era imposible, un caos.

Y en esos terribles momentos me di cuenta de muchas cosas, de la familia que tengo, que no dejaron de apoyarnos ni un momento, de algunos amigos que estuvieron de manera incondicional aunque la mayoría de los días yo estaba insoportable con los nervios… y por supuesto, el grupo de whatsapp de tuiteros anónimos  (niños, gracias, habéis estado cada día al otro lado del teléfono dándome ánimos o simplemente preguntando cómo iba todo, sois geniales!)

Parece que el temporal se está yendo… crucemos los dedos para que así sea, ahora es el momento de poner orden a mi vida  y pronto volver por aquí a contaros mis aventuras…que os echo de menos! 

domingo, 5 de octubre de 2014

¿TIENE O NO INTERÉS? THAT IS THE QUESTION


Hace un mes y pico conocí a un chico de fiesta. Yo estaba con un grupo de gente y él al otro lado de la barra del mismo bar. Me fui a la entrada a charlar con una amiga y él apareció por allí, se iba, se volvió y me dijo que antes de irse a casa quería presentarse. Se quedó hablando un rato con nosotras y cuando ya se despedía me pidió el teléfono. Al día siguiente me escribió un mensaje. Y desde entonces… así estamos. Intercambio de whatsapps cada cierto tiempo (tres/cuatro veces por semana).

Confieso que me tiene algo descolocada. A veces creo que es falta de interés por su parte, y que simplemente le caí bien. Y otras veces tiene detalles geniales (como grabar un vídeo de una puesta de sol preciosa que vio y enviármelo porque se ha acordado de mi). Es cierto que no vivimos en la misma ciudad, hay una hora en coche aproximadamente de distancia, y que él ahora mismo y hasta final de mes está en paro (empieza a currar en noviembre pero lleva cuatro meses sin cobrar), pero si hay ganas de ver a la otra persona, lo propones o eso creo yo, además, que yo tengo libres los findes, y podría acercarme sin problema.

A veces se pone a hablarme de planes para cuando ya curre (entiendo que juntos, pero tampoco lo tengo claro!), que “si hay un balneario genial del que me han hablado que tiene una pinta estupenda, estaría bien ir ¿verdad?” “no conozco tú ciudad, y me apetece pasarme un finde por ahí, ¿me harías de guía?” ...pero luego lo mismo que muestra interés, tengo la sensación de que pasa completamente (un día se despidió con un "qué maja,un abrazo" que me dejó loca). O quizás es que ese es “su ritmo”. Mis amigas dicen que ni le responda a los whatsapps, que es un “sin sangre” y quizás tengan razón…aunque a mi por lo que hemos hablado me cae genial, aunque es cierto que con el paso del tiempo, pues se me apagan un poco las ganas.

Tampoco me quita el sueño… pero a veces me gustaría poder preguntarle directamente y aclarar el tema.

martes, 8 de julio de 2014

YO COLECCIONO... TARAS!!!!!


Hace unos días os comentaba (sobre todo al grupo de WA de tuiteros anónimos… que copiando a Bichejo, los mencionaré, que se lo merecen por su apoyo y sus consejos, y por las risas, por eso también…!!!) que cuando estoy tonteando o liada con un chico me cuesta ser yo misma y es cierto. No sé si soy la única a la que le pasa, pero me cohíbo mucho. Soy una persona muy tímida, tremendamente tímida, algo CASI enfermizo cuando se trata de interactuar con el sexo opuesto (los amigos no cuentan!!!), así que si tengo a un chico que me atrae cerca, parezco un BICHO RARO, miro al suelo, hablo poco (provocando silencios incómodos) y por lo general me toco el pelo y me muerdo el labio inferior. Fatal. Un cuadro. No sé, no consigo soltarme… a veces me doy cuenta de que estoy tensa, seria, callada… en cambio con mis amigos soy mucha payasa, charlatana y me encanta reírme y hacer tonterías. De hecho, si  le preguntáis a mis amigos, jamás dirían que soy tímida, al contrario, ni a mis compañeros de trabajo. He llegado a un punto que me resulta tan incómodo que me da pereza y suelo pasar ya de conocer a nadie. La incomodidad no se me pasa después del primer día (ojalá…) suele extenderse bastante en el tiempo mientras tonteo con un chico, hasta que prefiero dejarlo o poco a poco me voy alejando de él porque si lo pongo en una balanza, no me compensa.  Y no digo que no lo haga de vez en cuando, un par de tequilas hacen que me suelte un poco, pero sé que tengo un problema aunque no sé cómo ponerle remedio ¿algún consejo? ¿algún psicólogo en la sala?



Y por cierto…ayer leí este post y como me encantó pensé en compartirlo con vosotros, espero que os guste.


martes, 1 de julio de 2014

¿AMIGOS O ALGO MÁS?



Juré y perjuré que no volvería a  hablarle, me sentía estafada (para los nuevos "lobo con piel de cordero". Creía que me había mentido, engañado, y era cierto. Salvo que me he tragado parte de mis palabras. A finales de noviembre nos intercambiamos unos whatsapps, poco a poco la frecuencia fue en aumento. De un mensaje al mes, a cada dos semanas, una vez a la semana… En diciembre fuimos juntos a un concierto, yo había comprado un par de entradas cuando todavía estábamos “juntos” (de la forma que fuese) y no me parecía bien si realmente íbamos a intentar retomar sólo una amistad, darle la entrada a otra persona. Al principio fue… “violento”, la última vez que nos habíamos visto éramos “algo” más que amigos, así que se me hizo raro darle dos besos. Los primeros cinco minutos en su coche de camino al concierto creo que los dos nos sentíamos “incómodos”. Desde ese momento empezamos a quedar con frecuencia, nos apuntamos al mismo gimnasio y hablamos todos los días. Poco a poco en estos siete meses hemos cogido mucha confianza, a veces nuestras llamadas telefónicas duran cuatro o cinco horas… y sólo colgamos porque tengo que madrugar al día siguiente. Creo que ambos coincidimos en que nos gusta pasar tiempo juntos, en que nos apreciamos y somos amigos. El otro día que una pareja de amigos coincidió con nosotros, me dijeron que desde fuera parece que hay algo más, que hay una “extraña comodidad entre los dos,  mucha confianza, como una pareja que lleva años juntos” y eso quizás es lo que realmente indica que sólo somos amigos ¿no? Realmente cuando éramos amigos-con-derecho-a-roce yo no estaba tan cómoda, me cuesta soltarme (vamos que me cuesta hacer el payaso delante de mis rolletes), pero cuando considero a alguien mi amigo, me suelto y soy yo misma, y creo que con él he llegado a este punto, aunque a veces, no os quiero mentir, tengo la sensación de que esta amistad puede que nos esté impidiendo conocer a otra gente a los dos ya que dejamos de hacer planes con otra gente para quedar nosotros.

Ahora él está viviendo un momento familiar muy duro e intento estar a su lado para apoyarle en lo que puedo pero hoy, hoy si me estoy rayando, estoy agobiada y tengo la sensación de que se me está yendo de las manos, que voy a salir ESCALDADA. El tiempo lo dirá. No sé si será una rayadura pasajera fruto del agobio y el cansancio por otros muchos temas… pero ahora mismo, no me siento bien.