martes, 8 de julio de 2014

YO COLECCIONO... TARAS!!!!!


Hace unos días os comentaba (sobre todo al grupo de WA de tuiteros anónimos… que copiando a Bichejo, los mencionaré, que se lo merecen por su apoyo y sus consejos, y por las risas, por eso también…!!!) que cuando estoy tonteando o liada con un chico me cuesta ser yo misma y es cierto. No sé si soy la única a la que le pasa, pero me cohíbo mucho. Soy una persona muy tímida, tremendamente tímida, algo CASI enfermizo cuando se trata de interactuar con el sexo opuesto (los amigos no cuentan!!!), así que si tengo a un chico que me atrae cerca, parezco un BICHO RARO, miro al suelo, hablo poco (provocando silencios incómodos) y por lo general me toco el pelo y me muerdo el labio inferior. Fatal. Un cuadro. No sé, no consigo soltarme… a veces me doy cuenta de que estoy tensa, seria, callada… en cambio con mis amigos soy mucha payasa, charlatana y me encanta reírme y hacer tonterías. De hecho, si  le preguntáis a mis amigos, jamás dirían que soy tímida, al contrario, ni a mis compañeros de trabajo. He llegado a un punto que me resulta tan incómodo que me da pereza y suelo pasar ya de conocer a nadie. La incomodidad no se me pasa después del primer día (ojalá…) suele extenderse bastante en el tiempo mientras tonteo con un chico, hasta que prefiero dejarlo o poco a poco me voy alejando de él porque si lo pongo en una balanza, no me compensa.  Y no digo que no lo haga de vez en cuando, un par de tequilas hacen que me suelte un poco, pero sé que tengo un problema aunque no sé cómo ponerle remedio ¿algún consejo? ¿algún psicólogo en la sala?



Y por cierto…ayer leí este post y como me encantó pensé en compartirlo con vosotros, espero que os guste.


martes, 1 de julio de 2014

¿AMIGOS O ALGO MÁS?



Juré y perjuré que no volvería a  hablarle, me sentía estafada (para los nuevos "lobo con piel de cordero". Creía que me había mentido, engañado, y era cierto. Salvo que me he tragado parte de mis palabras. A finales de noviembre nos intercambiamos unos whatsapps, poco a poco la frecuencia fue en aumento. De un mensaje al mes, a cada dos semanas, una vez a la semana… En diciembre fuimos juntos a un concierto, yo había comprado un par de entradas cuando todavía estábamos “juntos” (de la forma que fuese) y no me parecía bien si realmente íbamos a intentar retomar sólo una amistad, darle la entrada a otra persona. Al principio fue… “violento”, la última vez que nos habíamos visto éramos “algo” más que amigos, así que se me hizo raro darle dos besos. Los primeros cinco minutos en su coche de camino al concierto creo que los dos nos sentíamos “incómodos”. Desde ese momento empezamos a quedar con frecuencia, nos apuntamos al mismo gimnasio y hablamos todos los días. Poco a poco en estos siete meses hemos cogido mucha confianza, a veces nuestras llamadas telefónicas duran cuatro o cinco horas… y sólo colgamos porque tengo que madrugar al día siguiente. Creo que ambos coincidimos en que nos gusta pasar tiempo juntos, en que nos apreciamos y somos amigos. El otro día que una pareja de amigos coincidió con nosotros, me dijeron que desde fuera parece que hay algo más, que hay una “extraña comodidad entre los dos,  mucha confianza, como una pareja que lleva años juntos” y eso quizás es lo que realmente indica que sólo somos amigos ¿no? Realmente cuando éramos amigos-con-derecho-a-roce yo no estaba tan cómoda, me cuesta soltarme (vamos que me cuesta hacer el payaso delante de mis rolletes), pero cuando considero a alguien mi amigo, me suelto y soy yo misma, y creo que con él he llegado a este punto, aunque a veces, no os quiero mentir, tengo la sensación de que esta amistad puede que nos esté impidiendo conocer a otra gente a los dos ya que dejamos de hacer planes con otra gente para quedar nosotros.

Ahora él está viviendo un momento familiar muy duro e intento estar a su lado para apoyarle en lo que puedo pero hoy, hoy si me estoy rayando, estoy agobiada y tengo la sensación de que se me está yendo de las manos, que voy a salir ESCALDADA. El tiempo lo dirá. No sé si será una rayadura pasajera fruto del agobio y el cansancio por otros muchos temas… pero ahora mismo, no me siento bien.

jueves, 22 de mayo de 2014

¿POR QUÉ NO LO LLAMAS POR SU NOMBRE? S-E-X-O



A finales de enero me llega un whatsapp de J. Desde la última vez que le ví y que ya os había contado en este post, no había sabido más de él salvo algún que otro whatsapp post momento reencuentro. Y tres años después me escribe para preguntarme por la residencia canina donde dejaba a mi perro (él no sabía que mi perro se había muerto hace ya dos años claro!), no sé si fue una excusa, (me lo preguntó para un compañero al parecer), pero ese mismo día hablamos más por whataspp que los anteriores 7 años! Me contó  de su vida y de repente esa tarde me llamó para quedar para dar un paseo, pero yo había quedado ya. Salí de viaje al día siguiente casi tres semanas. Durante mi viaje me escribió horas todos los días…poco a poco empezó a ponerse cariñoso, a decirme que tenía muchas ganas de verme, que siempre había pensado que teníamos mucho en común y que la química entre nosotros era evidente y que no entendía porqué no habíamos nunca intentado nada (por algo sería!!!!). Empezó a hacer planes… y construir castillos de arena “tenemos que ir a la nieve” “tenemos que ir un fin de semana a una casita rural con chimenea” “me tienes tontito, nunca había estado así con nadie” bla bla bla. Sinceramente y como suelo tener los pies sobre la tierra, yo le paraba un poco y le decía que antes de hacer todos esos planes esperásemos a vernos. Y así pasó mi viaje. Y volví. Me llamó varias veces los dos primeros días que después de mi llegada. Se suponía que desayunaríamos juntos el domingo por la mañana pero tuvo un problema en el trabajo, y aunque me llamó luego no pudo venir. Empezó a decirme que estaba agobiado con tantas cosas (básicamente cuando empezó a escribirme hacía dos meses que lo había dejado con una chica y se notaba que todavía estaba enamorado de ella algo que yo le mencioné) que no tenía tiempo para nada y que lo único que hacía es trabajar. Un día vino a casa y nos liamos. Un par de veces ha sugerido que vaya a su casa pero la verdad es que no me apetece ya. Aunque al principio sí me hacía ilusión conocerle un poco más, la idea de volver a lo mismo de siempre no me interesa. Sí, me encanta físicamente y la atracción es más que evidente pero creo que estoy pasando por un momento en que eso no me “motiva”.

La verdad es que me sentí un poco “timada” para un rollete no le hacía falta dorarme la píldora, horas de mensajes todos los días y fotitos de buenos días, con decirme “oye, quedamos?” habría sido igual de eficiente sin ese momento me apeteciese un revolcón. No entiendo la necesidad de montar semejante película, y no llamar a las cosas por su nombre. No era que quisiese conocerme más, sino volver a los revolcones esporádicos, ¡¡¡¡pues dilo majete, no hace falta que te montes esa película, que ya somos mayorcitos!!!!!

Han pasado un par de meses y sigue apareciendo de vez en cuando para decirme alguna chorrada o insinuar que quedemos pero, no gracias. Creo que este chico está demasiado acostumbrado a que las chicas le bailen el agua y yo nunca lo he hecho.

lunes, 23 de diciembre de 2013

MIEDO A LA SOLTERÍA!!



Quiero disculparme por mi ausencia, estoy pasando por una etapa algo complicada en todos los aspectos posibles, así que encontrar un hueco para escribir me cuesta la vida.



Siempre he creído que alguna gente tiene pavor a estar “sola”, a ser carne de quedarse para vestir santos (como sabiamente me “amenazaba” mi abuela). A algunos se les nota al hablar, e incluso en su manera de relacionarse con el sexo opuesto, se nota “ese miedo”, “esas ganas y ansiedad” por querer tener pareja… y en muchos casos, el “contrario” lo nota (como los perros) y sale huyendo.



¿Qué es lo que provoca ese miedo? Me refiero a que todos hoy en día somos más o menos “autónomos”, capaces de vivir o “sobrevivir” solos, no? ¿Es el miedo a la soledad lo que nos preocupa? En el caso de las mujeres, algunas dicen que ellas quieren ser madres, pero eso no implica “necesariamente” que tengas que emparejarte sólo para conseguirlo no? O que estés más receptiva hacia los hombres… porque nosotras para ser madres sin tener pareja lo tenemos más o menos “fácil”.



El otro día Paco Navas posteó en su blog de psicología el término ANUPTAFOBIA, es decir, el pánico a quedarse soltero. ¡Vaya sorpresa! clínicamente YA EXISTE y está diagnosticado este miedo y tras investigar en la red, los estudios confirman que lo sufren sobre todo las mujeres a partir de los 30 y según lo que dicen algunas webs el perfil es mujer de baja autoestima, celosa, dependiente, con una idealización de “la vida en pareja” (Disney y las comedias románticas de Hollywood han hecho mucho daño! Los “y vivieron felices para siempre” son casos "raros", pero las pelis no te cuentan que se divorciaron a los 10 años de matrimonio, que quedaría feo) ¿quién no tiene un amigo/a que sale de una relación para rápidamente entrar en otra o que no dejan a sus parejas pese a no ser felices sólo por evitar estar solos? Estos son dos de los síntomas más comunes que he encontrado buceando en las webs, pero me sorprendió leer que alguna gente que lo padece evita comprometerse por temor a casarse con la persona equivocada (pero es que no saben que existe el divorcio!!) y sigue buscando "eternamente" al amor de su vida. Según algunas webs de psicología, dicen que algunas de estas mujeres acaban sufriendo un deterioro mental llegando includo a "tener miedo a quejarse" por si su pareja la deja, es decir, su autoestima está al nivel del subsuelo o más abajo (esto lo digo yo, no lo dicen los estudios). Para la gente que lo sufre, encontrar pareja se vuelve algo obsesivo que provoca ansiedad y dicen en algunos casos hasta depresión.



Supongo que me cuesta comprender ese miedo ( y a mucha gente que sufra de anuptafobia le costará comprender que yo tengo aracnofobia!), pero algunas las fobias y miedos son “irracionales” y en este caso creo la presión social sólo lo empeora. Alguna gente simplifica diciendo que sólo es miedo a la soledad, pero yo no lo creo, es algo más que miedo a la soledad, porque estar en pareja no implica necesariamente que no te sientas solo, no?  ¿Conocéis algún caso?